


Fundación Costarricense Naturista.
FUCONA
La fuente de vida que requerimos los seres humanos y, todos los seres vivos que comparten este aliento, nos llega como regalo de la naturaleza.
Nuestro hermoso planeta tierra nos brinda una gama infinita de sustento alimenticio, y cuando se habla de alimento, se refiere uno, al alimento que nutre nuestro cuerpo, mente y espiritu.
Para tener un cuerpo sano, se necesita una mente y un espirtu sano. Lograr esta triple armonía, aunque parezca insólito, está simple y sencillamente ligado al deseo de querer, pues como ya lo dijeron antes,"querer es poder".
Como el amor empieza por casa, la propia casa interior en la que cada uno habita, cabe mencionar que del cuidado amoroso que nosotros le proporcionemos, así será nuestra vida. Nuestra vida es digna en la medida que el alimento que ingerimos es sano y nutritivo.
Llegar a obtener clara conciencia sobre la urgencia del cuidado de la salud en general, es uno de los objetivos de esta organización de investigación naturalista, para lo cual además de impartir conocimiento sobre las medidas de sanación natural, de facilitar el acceso de profesionales capaces con grandes deseos de brindar su legado de conocimiento y sabiduria a quienes quieran recibirlo, tiene como meta organizar innumerales actividades que permiten guiar incondicionalmente a la persona hacia las fuentes sanadoras.
Pero no sólo nos vamos a conformar con alimentar el cuerpo, ese sistema de organos tan completos y per fectos que nos prestan para activar nuestro ciclo de vida en la tierra, sino que nuestra mente y espirtu deben también de cuidarse con el mismo esmero.




La belleza natural que somos capaces de ver con nuestros ojos, saber admirar toda la creacion divina es casi que un banquete espiritual para el alma y la curación también debe de provocarse desde adentro. De ahí la importancia de participar en excursiones y paseos, alejarnos del mundanal ruido y contaminación y acercarnos a lugares donde la naturaleza, el ejercio físico y la interacción humana estimulan una vivencia sanadora integral.






Además, el contacto e interacción con personas de diferentes edades, credos , razas e intereses, suman una riqueza de conocimiento que van ayudando a cada uno. Saber vivir sanamente no se limita a una visión simplista sobre qué dieta milagrosa existe para tener una apariencia física admirable.
Es un aprendizaje integral de amoroso sentimiento para darle a nuestra vida sanidad total. Compartir el saber que tenemos es un privilegio que nos fue dado para darlo.
Maria Amanda Rivas.
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